Por Juan Carlos Mendoza Granadino
CEO
La primera decisión importante de un director financiero será diseñar cuál será la estructura de capital que debe tener la empresa; esto es, decidir qué proporción de fondos propios y qué proporción de deuda debe trabajar.
La estructura de Capital es importante, porque determina el costo de los fondos con los que se financia la empresa. Recordemos que los fondos ajenos (deuda) tiene un costo, este es determinado por el mercado y es la más fácil de obtener.
Dentro de los tipos de deuda existe una diversidad de formas diferentes con la que se pueden financiar las empresas, por mencionar algunos: crédito bancario, emisión de deuda en los mercados capitales (bonos con diferentes características), participación en fondos de inversión, entre otras. Para el crédito bancario, el costo de los fondos es la tasa de interés que cobra la entidad financiera por el préstamo; el costo de la emisión de la deuda está determinado por la tasa de los cupones que paga a los inversionistas, más las comisiones que cobran los intermediarios en los mercados de capitales (bolsa de valores y corredores de bolsa).
Los fondos propios, son las aportaciones que han realizado los inversionistas o accionistas; cuando un accionista compra acciones de una determinada compañía, estos están comprando una parte residual de la empresa y obtienen su retribución mediante pago de dividendos o ganancias de capital; los fondos propios también se refieren a las reservas constituidas y a las ganancias acumuladas pendientes de distribución o capitalización.
Hasta la década de los 60s se creía que los fondos propios no tenían costo alguno o que estos eran más baratos que los fondos ajenos; sin embargo, en la actualidad todo gerente financiero debe conocer que los recursos más costosos son los fondos propios.
Ahora bien, ¿qué importancia tiene que la empresa se financie con mayor o menor proporción de fondos ajenos? Modigliani y Miller afirmaron que el valor de una empresa es independiente a su estructura de capital y sin importar la proporción que tenga de fondos propios o fondos ajenos, la empresa valdrá lo mismo; esta postura le generó muchas opiniones adversas de catedráticos, expertos en finanzas, universidades, etc. Su postura se basaba que la productividad de un activo no dependerá de su forma de financiamiento (¿los vehículos son más productivos si son financiados con recursos ajenos?).
Sin duda alguna, los temas de la estructura de capital pueden parecer muy confuso, pero se ha demostrado que esta si afecta considerablemente la rentabilidad de las empresas y por ende, la riqueza de los accionistas.
Hablar de estructura de capital vuelve necesario hablar del apalancamiento financiero, este permite aumentar la riqueza de los inversionistas y bajo esta idea, a la empresa le conviene tener más fondos ajenos que propios (son más baratos que los fondos propios). Cuanto mayor deuda tiene la empresa, más rentable es. Aquí es necesario una pausa, si bien es cierto, la idea es correcta, tiene sus limitaciones y riesgo.
Cuánto mayor deuda tiene la empresa, más riesgosa es y sabemos que la rentabilidad debe compensar el riesgo; por tanto, si aumenta el riesgo los accionistas pedirán mayor rentabilidad (aumentando el costo de los fondos propios), si la empresa no tiene la capacidad de generar flujos futuros y no puede retribuir la rentabilidad exigida para compensar el riesgo, los inversionistas venderán las acciones y esta no será atractiva, el mercado tendrá que disminuir el precio de las acciones para compensar el desinterés.
También se debe saber que no siempre conviene tener más deuda, en algunas ocasiones surgen trampas en esta premisa y aumentar la deuda puede ser perjudicial para la empresa; para saber la oportunidad de incrementar la deuda, los gerentes financieros deben estudiar la estructura de capital para tomar las decisiones más acertadas.
Si conviene tener más deuda, pero tener demasiado puede resultar más costoso por el incremento del riesgo. ¿Entonces, existe una estructura de capital optima? ¿Cuándo debemos aumentar deuda y cuándo disminuir?